Todo hubiera quedado en el anonimato que cabe a las historias simples, como lo era la internación de Haroldo José Ignore, Alias el Nono Pino, si no fuera por la multiplicidad de medios tecnológicos con que contamos, el común de los habitantes de esta aldea global cibernética.
Resulta ser que un transeúnte ocasional o vecino de la zona, filmó con su Nokia AKW203 la intervención policial y el posterior traslado hospitalario del jubilado.
Buscando satisfacer su ego, subió las imágenes al blog televisivo: Reportero de Buenos Aires sólo por un día.
Sucedió que en aquella jornada, la ciudad estaba huérfana de sus catástrofes cotidianas, y a falta de ellas la redacción del Noticiero seleccionó las anodinas escenas del aficionado, adosándole un texto truculento a fin de dar voltaje a una información que según la Gerencia, sólo era útil para cubrir minutos en caso de producirse un imprevisto bache en la transmisión de la Gira Presidencial que por primera vez se trasmitía en directo desde la Antártida.
Una tormenta imprevista para aquella época del año se abatió sobre la Base Marambio, cortando todo tipo de enlace y el acontecer indeseado se produjo.
Sin opciones a mano, las imágenes de Haroldo salieron al aire adobadas con interrogantes malsanos. En contadas horas, el segmento de la emisión fue tomado por otros canales convirtiéndose en el suceso informativo del mediodía, y así superó ampliamente las intrigas del Perro Fantasma que asolaba desde hacia meses Villa Insuperable.
Por la tarde, el chismorreo barrial sobre la desnudez en que fuera hallado el sexagenario, dieron paño para maquinar probables connotaciones de homosexualidad y sexo violento, suposición que fue afirmándose y llegó en espontánea gratuidad hasta los noteros acampados frente a la Clínica.
A partir de de aquella conjunción de convencimientos morbosos, la cosa no se detuvo y en aras de la veracidad y el promedio de Ibope, todo comenzó a desmadrarse sin el mínimo recato. Al anochecer, el número de fisgones y periodistas apiñados frente de la Clínica iba en aumento.
Pasadas las 21, tuvo que intervenir Gendarmería y en la medianoche fuentes fidedignas aseguraban que el supuesto depravado, podría estar involucrado en la distribución de drogas. En la mañana siguiente, las informaciones vinculaban al geronte con posible coimas en el Pami. En rojas letras catástrofe, Crónica reiteraba JUBILADO SODOMITA, las presunciones del delito sexual pueden quedar corroboradas en el momento en que el Fiscal cuente con la prueba del horror, que el septuagenario aún retiene en su puño.
Aún no amanecido el cuarto día del creciente escándalo, la providencia le hizo un guiño al Sr. Haroldo y comenzó a cobijarlo en sus arcanos. Fue en el preciso instante en que el ex campeón peso welter, Nico “Cobayo” Puzzoto, más reconocido por sus juergas que por su trayectoria deportiva, enroscaba su Kawasaki en torno a una columna de alumbrado, junto con ella su humanidad y la de una blonda cuartetera que viajaba aferrada a su actual adiposa cintura.
Al instante, el folletín del pervertido, dealer y o sobornador, comenzó a perder minutos y centímetros en el vertiginoso universo de las primicias y fue así como Haroldo José Ignore (Alias el Nono), inconsciente aún de lo acontecido, retornó a ser el personaje anónimo en el cual sostenía su mejor desempeño.